Abandonad toda esperanza

sábado, 23 de diciembre de 2006

Concrete: el hombre sin atributos

En el mismo formato que publicaron The Marquis y que ahora se pone a la venta Las Tortugas Ninja, Norma Editorial viene publicando desde hace unos meses dos de las series más imprescindibles para todo amante de los cómics que se precie: una es Strangers in Paradise de Terry Moore, de la que volveremos a hablar en breve debido a la publicación del cuarto volumen; la otra es este Concrete de Paul Chadwick.



Acaba de ponerse a la venta el segundo volumen, y si el primero recibía el título de "Las profundidades", y en él veíamos a un Concrete que (entre otras muchas hazañas) exploraba el fondo del mar, en este tomo, de título "Las alturas", Chadwick nos lleva hasta la cima del monte Everest.

Y es que Ron Lihtgow empieza a asumir que es un hombre extraordinario, y que por tanto debe vivir una vida extraordinaria. Así lo expresa antes de comenzar su periplo como escalador: "Seré franco. En estos momentos el niño que hay en mí está aterrorizado por estar rompiendo las reglas, y me siento culpable. También me siento liberado... es un riesgo tremendo, es como un salto a ciegas en medio de la oscuridad total. Y también es una oportunidad de hacer historia (...). Es algo propio de un adolescente... Pero he aprendido que demasiada madurez puede provocar que no hagas nada, puesto que te das cuenta de las mil consecuencias que cada acción tiene. Ahora quiero tener una oportunidad de reírme a la cara de los miedos y de las culpas, y de sentirme en la cima del mundo".



Pero por otro lado, pervive su deseo de disfrutar de muchos placeres mundanos, de los que sí gozan sus amigos Larry Munro y la doctora Maureen Vonnegut, pero que a él le están vedados. Sin ir más lejos, su carencia de atributos genitales le obliga a carecer de vida sexual, y eso es algo que al antiguo Ron Lihtgow le resulta muy difícil aceptar.

En la manifestación de este conflicto entre el deseo de vivir una existencia ordinaria y la necesidad de experimentar vivencias extraordinarias (unas veces asumidas como inevitables, otras veces buscadas como anhelo de conocerse a sí mismo y probar sus propios límites) radica uno de los mayores aciertos de este, digámoslo ya, auténtico clásico contemporáneo del cómic norteamericano.



No nos extenderemos más. Pero a los interesados les remitimos a la columna de Abandonad toda esperanza que publicamos con motivo de la aparición del primer volumen de Concrete:

Corazón de piedra


Título: Concrete, vol. 2: Las alturas
Autor: Paul Chadwick (guión y dibujo)
Editorial: Norma Editorial
Fecha de edición: diciembre de 2006
208 páginas (b/n) - 14 €

1 comentario:

Adri dijo...

- Oh Dios, oh Dios, no tiene pelotas!!

- Anda calla, que para lo que las usas tú...


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