Abandonad toda esperanza

miércoles, 20 de diciembre de 2006

Estos sí son los "Masters of Horror"...

... aunque no en su mejor momento. Y es que el día de ayer, en lo referente al humor y la sátira, supuso una cierta decepción: a la sensación que nos dejó la lectura del Mad español [ver post anterior] se suma el visionado de La comedia de los terrores, que tampoco nos dio lo que prometía.



Porque muy pocas veces podemos ser testigos de una suma tan grande de talentos inconmensurables cuyo resultado sea tan gris. Y es que en esta producción de 1964 se unieron el director de cine Jacques Tourneur, el guionista y escritor Richard Matheson, y tres actores emblemáticos del género: Vincent Price, Peter Lorre y Boris Karloff, secundados por el mejor Sherlock Holmes de la historia del cine: Basil Rathbone.



No espere el aficionado encontrar en La comedia de los terrores, su penúltimo largometraje, el talento para la sugerencia y el horror de lo oculto entre las sombras de los títulos más señeros de Tourneur, aquellas obras maestras incontestables tituladas La mujer pantera, Yo anduve con un zombi y La noche del demonio. Tampoco las brillantes ideas de novelas de Matheson como Soy leyenda o La casa infernal. Por no decir las mejores interpretaciones de los protagonistas de La caída de la casa Usher, M, el vampiro de Dusseldorf o el Frankenstein de James Whale.

No obstante, la película no carece de magia, pero es esa magia que surge del mero hecho de ver juntos a intérpretes que son ya auténticos iconos de un género que tantas horas de entretenimiento nos ha proporcionado. Sólo por eso, y por algún momento afortunado, ya vale la pena su visionado. Y es que no podemos remediarlo: como a Tim Burton, Vincent Price nos encanta.



[Post Scriptum: releyendo el post nos damos cuenta de que deberíamos haber destacado la posibilidad de que nuestra decepción sea fruto de haber visto La comedia de los terrores en su lamentable versión doblada, donde algunos personajes -sobre todo el venerable anciano interpretado por Karloff- pierden toda su gracia. Es de justicia para con Tourneur y su equipo el dejar constancia de ello; y, de paso, volver a poner en la picota el lamentable hecho de que las películas se vean en versión doblada.]

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