Abandonad toda esperanza

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Mr. Gaiman, bring me a dream...



El estatus que ha alcanzado Neil Gaiman durante la última década está fuera del alcance de sus más directos competidores: se ha convertido en el guionista de cómics más reputado desde Alan Moore (amigo y compatriota suyo, por cierto), conjugando los parabienes de la crítica -un aspecto en el que guionistas como Grant Morrison o Warren Ellis podrían rivalizar con él- con una comercialidad asegurada de la que muy pocos disfrutan. Y es más: llevando adelante una carrera paralela como escritor de ficción, con novelas como American Gods, Los hijos de Anansi o Coraline y antologías de relatos como Humo y espejos u Objetos frágiles, su nombre se ha convertido ya en una marca, reconocible por sus admiradores, que comprarán cualquier cosa que lleve el logo "Neil Gaiman" estampado en la cubierta.



El pasado mes de mayo Norma Editorial publicaba una de las pocas historietas de Gaiman que todavía permanecían inéditas en español: Los hechos sobre el caso de la desaparición de la srta. Finch, adaptación de un relato inédito de Humo y espejos firmada por el propio Gaiman y uno de los dibujantes de The Sandman: el siempre exquisito Michael Zulli.



Los hechos sobre el caso de la srta. Finch cuenta, a modo de flashback, lo que le sucedió unos años antes, en la ciudad de Londres, al protagonista (norteamericano de visita en Inglaterra) y a sus amigos Jonathan y Jane en una velada que se prometía distentida y acabó tomando la forma de un misterio dentro de un misterio. El plan inicial de los tres amigos era, con el fin de acompañar a una conocida de Jane -aunque esta afirma: "apenas la conozco"- durante su estancia en la capital inglesa, acudir al teatro a ver un musical de corte histórico y terminar cenando sushi. Pero finalmente se quedan sin entradas para el musical y deciden cambiar el teatro por un espectáculo circense... ante las retitencias de la invitada, una biogeóloga que no aprueba la explotación de animales en cautiverio y a la que el protagonista y narrador del relato bautizará como "señorita Finch".



A lo largo de una velada que culminará, como nos avisa el título, con la desaparición de la susodicha, los protagonistas asistirán atónitos a un espectáculo underground que conjuga la barraca de feria con la performance, y en el que un sosias de Fétido Addams hace las veces de portero y un imitador de Alice Cooper -recuerden que el mismo tándem Gaiman-Zulli ya se encargaron de realizar La última tentación de Alice Cooper- ejerce de maestro de ceremonias. Dicho show poco a poco -sala a sala, hasta un total de diez-, va tomando tintes cada vez más inquietantes y hasta terroríficos: podría decirse que Gaiman nunca se había acercado tanto antes al imaginario de Clive Barker, otro compatriota suyo, autor de los Libros de Sangre y creador de los cenobitas de Hellraiser.



Neil Gaiman es, ante todo, un contador de historias, un autor de fábulas contemporáneas que recupera elementos propios de la narrativa fantástica clásica y los inscribe en un marco urbano actual (algo parecido a lo que hizo, por ejemplo, Jamie Delano en el primer Hellblazer), y por ello desde el mismo título esta obra ironiza sobre la presunta verdad de lo que en sus páginas se cuenta: como ya hemos señalado, la mujer desaparecida ni siquiera se llama Finch, y hablar de "los hechos" resulta bastante sorprendente ante una historia que puede tener bien poco de autenticidad.



Como decíamos, Finch es el nombre que le da a la futura abducida el protagonista y narrador del relato, un escritor de fantasía que muy bien podría ser un trasunto del propio Gaiman: es más, las gafas que porta no consiguen engañarnos y la recreación que de él hace Zulli parece claramente inspirada en la fisonomía del autor de Neverwhere. Esto es un apunte más que reincide en la cualidad irreal, inventada, del propio relato.



Por lo demás, señalar que estamos ante una obra cuyo mayor atractivo reside en la ambigüedad de lo contado: una desaparición, esta de la señorita Finch, tan sugerente y misteriosa como la de aquellas alumnas del colegio femenino de Picnic en Hanging Rock, la película de Peter Weir, a la que esta lectura me recordó enseguida. A dicha sugerencia no permanece ajeno el trabajo de Michael Zulli, que en algunos momentos puede rememorar -curiosamente- a un Barry Windsor-Smith entintado por Klaus Janson. Pero, lo recuerde o no, el resultado gráfico final es espléndido; y, de paso, Los hechos sobre el casode la desaparición de la srta. Finch demuestra que Neil Gaiman no es solo el autor de The Sandman.



Aprovechando la coyuntura, en el mismo mes Norma reeditaba por vez primera Misterios de un asesinato, versión en cómic de una historia original de Gaiman firmada por otro ilustrador exquisito: P. Craig Russell, y como la anterior editada en Estados Unidos por Dark Horse Comics. A primera vista, en una lectura superficial, Misterios de un asesinato puede parecer una obra menos redonda que la anterior, aunque sin duda no defraudará a los fanáticos del escritor británico. Esto es así porque, curiosamente dado que es una narración más explícitamente fantástica que la anterior, la estructura del relato principal parece limitarse a ser una traslación e clave alegórica de una narración mucho más banal por utilizada miles de veces: la investigación de un asesinato.



Veamos: Misterios de un asesinato puede recordar a Un misterio religioso, del también inglés Grant Morrison y Jon Jay Muth, si bien el guionista de Los invisibles saldría mejor parado en la comparación. Aquí Gaiman cuenta, de la mano de Russell, el asesinato de un ángel en el Cielo y la investigación posterior por parte de otro para encontrar al culpable, a partir de conversaciones con distintos involucrados en el caso y casi todos posibles sospechosos.



La narración evoluciona con una progresión acertada, y el artefacto consigue hacer gala de cierta intriga... Pero lo que convierte a Misterios de un asesinato en una obra de mayor calado es, de nuevo, la habilidad de Gaiman para contar una historia: el relato protagonizado por los ángeles no parte de base como algo real, sino como una historia que un mendigo que podría ser el ángel investigador le cuenta al protagonista -aquí, al contrario que en el título anterior, un inglés en suelo estadounidense- durante su estancia forzosa en, claro, Los Ángeles. Una historia dentro de otra historia, al estilo de las matrioshkas rusas, y que puede dar pie a diversas interpretaciones.



"Todo esto es verdad". Así arranca un relato que, de nuevo y paradójicamente, pone de relieve la calidad de Gaiman como fabulador, como titiritero, como embaucador. Los admiradores de The Sandman o las aventuras -literarias o cinematográficas- de la pequeña Coraline no deberían dejar pasar estas dos sugerentes lecturas.


Título: Los hechos sobre el caso de la desaparición de la srta. Finch
Autores: Neil Gaiman (guión) / Michael Zulli (dibujo)
Editorial: Norma Editorial
Fecha de edición: mayo de 2009
56 pp. (color) - 12 €


Título: Misterios de un asesinato
Autor: P. Craig Russell (guión y dibujo, según un relato de N. Gaiman)
Editorial: Norma Editorial
Fecha de edición: mayo de 2009 [2.ª ed.]
64 pp. (color) - 13 €



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- La Cosa del Pantano
- Los hijos de Anansi
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