Abandonad toda esperanza

lunes, 10 de octubre de 2011

La Comicoteca: Los muertos vivientes (Libro Uno)



Los muertos vivientes (Libro Uno)
Guion: Robert Kirkman / Dibujo: Tony Moore & Charlie Adlard
Barcelona, Planeta de Agostini Comics, marzo de 2011
ISBN: 978-84-684-0277-2
624 pp. (b/n y color) - 40 €

Este Libro Uno incluye:
- The Walking Dead n.ºs. 1 a 24;
- The Walking Dead: The Covers Issues.

Esta edición de Planeta de Agostini Comics se abre con un prólogo, "Tiempo prestado", a cargo de David Hernando (3 páginas); igualmente, incluye como material extra la introducción original del creador de la serie, Robert Kirkman (2 páginas), una antología de bocetos (12 páginas), la historieta Los muertos vivientes de Robert Kirkman y Tony Moore que sirvió como presentación de la serie (8 páginas), y la recopilación de todas las portadas originales de los comic books y los tomos recopilatorios con comentarios de los creadores (62 páginas).




Texto promocional


¿Cuántas horas al cabo del día pasas viendo la televisión?

¿Cuándo fue la última vez que cualquiera de nosotros de verdad hizo algo para conseguir lo que quería?

¿Cuánto tiempo ha pasado desde que cualquiera de nosotros necesitó algo de lo que quería?

El mundo que conocíamos ya no existe.

El mundo del comercio y las necesidades superfluas ha sido reemplazado por un mundo de supervivencia y responsabilidad.

Una epidemia de proporciones apocalípticas ha barrido la Tierra haciendo que los muertos se levanten y se alimenten de los vivos.

En cuestión de meses la sociedad se ha demoronado, sin gobierno, sin supermercados, sin correo, sin televisión por cable.

En un mundo gobernado por los muertos, por fin nos vemos obligados a empezar a vivir.

Edición integral con páginas inéditas a color, con la propuesta original de Robert Kirkman, bocetos y análisis de las portadas de cada capítulo.




La crítica ha dicho

"Ni todos los superhéroes en pijamas, ni todos los samuráis sedientos de venganza, ni siquiera todas las cachondas que me he encontrado en diversos cómics eróticos, han podido crear en mí la misma expectación que ha creado esta serie. Es increíble cómo una serie en blanco y negro, y con un tema tan aparentemente trillado como es el de los zombis, ha podido crear en mí una dependencia tal que hace que me acerque a la tienda de rigor balanceándome como un zombi 'comecerebros' cada vez que sale un nuevo tomo.
[...] no hay nada nuevo que no nos haya contado George A. Romero en ninguna de sus películas. La gracia está en cómo es contada la historia, que no sería la misma si no estuvieran Robert Kirkman al guion, Tony Moore a los lápices del primer tomo (números 1 al 6 USA) y Charlie Adlard, que se encarga de los lápices actualmente junto con los grises de Cliff Rathburn. En palabras del propio autor, su intención no es asustar a la gente con los zombis, su intención es contar cómo responde la naturaleza humana frente a situaciones extremas como la que se da en la historia.
Durante el transcurso de la historia vemos de qué es capaz la gente con tal de sobrevivir. Los protagonistas pasan por toda clase de situaciones límite que los fuerzan de tal modo que se acaba viendo cómo son realmente. Se empieza fingiendo que todo va a salir bien, que todo se arreglará y se acaba estando casi demente y a punto de matar a todo el que se te ponga por delante, sea zombi o no. Después de todo ¿de qué es capaz la gente cuando le arrebatas la vida de ocio y facilidades que tenía?
Las influencias de los films de George A. Romero son más que notables. Toda la historia se sostiene en el tipo de zombis que sus películas establecieron, y las referencias se suceden como grandes guiños. Sin embargo, Kirkman va más allá y quiere desprenderse de las limitaciones que imponen las películas, como es el tiempo de las mismas o las explicaciones precipitadas que se dan en algunos casos. Teniendo una serie abierta como esta puede desarrollar la vida de sus protagonistas sin casi limitaciones. Muestra el derrumbe de la gente y la sociedad que una catástrofe de estas características puede ocasionar sin profundizar demasiado en el porqué de la situación. Lo que busca es explorar el apartado psicológico de los protagonistas, no las razones de la plaga (por lo menos de momento).
En el apartado gráfico, nos encontramos con un dibujo en blanco y negro que consigue crear un ambiente aún más angustioso si cabe. La serie empieza muy bien de manos de Tony Moore, si bien Charlie Adlard y Cliff Rathburn han conseguido ir mejorando número a número haciéndose ya casi insustituibles.
En resumen, la angustia y el terror psicológico que se vive en cada número es casi abrumadora. Kirkman ha creado un universo tan implacable con unos personajes tan carismáticos de una idea tan común que uno tiene que quitarse el sombrero ante su genialidad, por lo menos."
- Juan H. B., Notedetengas Mgzine.

"Lo que me gustó de la serie, porque al final acabé claudicando con Robert Kirkman y el interesante Charlie Adlard, es que el cómic es tan intenso y tan violento a nivel emocional que llega a crear adicción. Recuerdo cuando acabé de leer el número 10 de la serie, que empecé a leerme un cómic del Vietnam [...] y mientras lo leía no paraba de pensar en los personajes de Kirkman, y me di cuenta casi sin querer de que su serie estaba a un nivel muy superior argumentalmente hablando al de cualquier otro cómic que pudiese encontrar en el mercado. Me di cuenta de que no me interesaba para nada el cómic que estaba leyendo, y que cualquier comparación con Los muertos vivientes dejaba en muy mal lugar a todos los demás. Quizá el único cómic que recuerde que me hizo sentir algo parecido al leerlo fuese el Preacher de Garth Ennis o el V de Vendetta de Alan Moore, con sus diferencias, claro está."
- Carlos P., Originales de cómic.

"Los muertos vivientes 14, de Kirkman y Adlard. Tengo por un momento la tentación de ponerlo a caer de un burro, por aquello de aburrirme de decir siempre lo bueno que es. Decir que es repetitivo en sus esquemas, que Kirkman vuelve a introducir un vértice dramático exagerado para romper la línea argumental y provocar una nueva y esperada inflexión. Que Adlard es un poco muñón y que funciona tan de fórmula que cansa. Que la historia comienza a agotarse… ¡Yo qué sé! Y todo sería verdad, ojo, pero me dejaría en el tintero lo más importante: que funciona a las mil maravillas. Todo lo dicho es cierto, palabrita, el reguero de defectos de la serie es largo y extenso a poco que uno se ponga a buscarlos, pero todos desaparecen como por arte de magia cuando se juntan. Juego de espejos, prestidigitación, trampas, sí, pero para el lector sigue siendo lo menos importante. Lo único que sabe el lector es que queda fascinado por el malabarismo continuo de estos dos autores. Aun sabiendo todos los trucos, Los muertos vivientes sigue enganchando desde su primera a su última página."
- Álvaro Pons, La cárcel de papel.

"Como viene a ser habitual en Kirkman, los referentes de su trabajo se salen de lo meramente tebeístico y aparecen claras alusiones a muy diversas fuentes de inspiración [...]. En el caso de The Walking Dead, nos encontramos con una historia encuadrada en un subgénero de terror que hasta la fecha se ha desarrollado fundamentalmente en el cine, con contadísimos exponentes en otras disciplinas [...]. Sin embargo, el mismo creador del subgénero, George Romero, reconoce el peso determinante en su obra de los cómics de terror de la E.C. Dicha influencia es obvia en Creepshow, homenaje sentido y visualmente apabullante a los viejos tebeos de la factoría Gaines, pero está presente desde el primer momento con La noche de los muertos vivientes. Eso y Orson Welles.
En The Walking Dead, pues, el círculo se cierra, y lo que de alguna forma salió del cómic vuelve al cómic. Hasta cierto punto, podría ensayarse un análisis histórico del tebeo de terror entre ambos polos. ¿Qué ha cambiado entre Feldstein y Kirkman?
Se ha dicho a menudo, y con razón, que los cómics de terror de la E.C. eran fundamentalmente moralistas, fábulas con conseja, y en ese sentido, el cadáver resucitado de entonces venía a ser símbolo de justicia ultraterrena y universal que siempre acababa prevaleciendo sobre la maldad de los hombres. El muerto viviente de Romero (y por ende, el de Kirkman), muy al contrario, representa el caos, la crisis que pone patas arriba nuestra sociedad de la noche a la mañana. No hay justificación, no hay razón específica ni causa reversible. [...]
Los muertos vivientes son, entonces, el absurdo que golpea nuestras vidas sin previo aviso. Por desgracia, la representación ordenada e inteligible del caos, sea en forma de tebeo o de película, acaba generando fórmulas que hacen al caos predecible y (digámoslo así) anticaótico. Así ocurre en The Walking Dead [...]. En el trayecto, además, se han inventado unos cuantos trucos nuevos, pequeñas variaciones sobre el tema clásico que con suerte acabarán incorporándose al canon. The Walking Dead cuenta, por si fuera poco, con unas cuantas escenas decididamente inquietantes que justificarían por sí solas la existencia del volumen y caben sin sonrojo alguno en una hipotética antología de momentos álgidos del subgénero.
[...]
Kirkman, ya lo hemos machacado más veces de las precisas, no viene a descubrir la pólvora. Tampoco tiene el lector la impresión de que lo pretenda. Agita el viejo cóctel, le añade unas cuantas gotas de sabor personal y nos lo sirve como barman experto y avezado, con la colaboración inestimable de Tony Moore (a quien se echa de menos en el segundo volumen, "Miles behind Us", pese al buen trabajo de Adlard y Rathburn).
Quizá se pueda pedir más, pero después de una lectura tan gozosa no siente uno muchas ganas de ponerse exigente."
- Alejandro Romero, Tebeosblog.




Comentario acerca de la serie


Resulta incomprensible que todavía queden lectores que defiendan esta, por lo demás espléndida, obra aludiendo a su originalidad y argumentando que la mayor novedad que aporta Robert Kirkman en Los muertos vivientes sea que sus verdaderos protagonistas son los seres humanos y las relaciones que se establecen entre ellos, y no los personajes sin vida que le dan título (y sobre el título volveremos en breve). Y resulta incomprensible porque cualquiera que conozca, aunque sea muy superficialmente, la tradición de los muertos vivientes en la literatura, el cómic y sobre todo el cine sabrá que esto se viene haciendo casi desde sus inicios.

Bien es cierto que la figura del zombi, en sus orígenes vinculados a cultos ancestrales y hoy minoritarios como el vudú, así como otras supercherías, era el núcleo central de determinados relatos seminales del (sub)género, pero -si nos centramos en el ámbito que más fama le ha dado: el séptimo arte- no hace falta llegar hasta 1968, con el estreno de la fundamental La noche de los muertos vivientes de George A. Romero, para ver cómo estos relatos en los que aparecen seres que vuelven de la tumba para alimentarse de los vivos, eran estos últimos los verdaderos protagonistas de la función. Baste recordar, por ejemplo, una película como La legión de los hombres sin alma, con un inquietante Bela Lugosi, u otro título tan fundamental para la historia del cine de terror como I Walked with a Zombie, del maestro Jacques Tourneur.

Menos mal que todavía quedan mentes lúcidas, de algunas de las cuales hemos recogido algún testimonio en el apartado superior -"La crítica ha dicho"-, que han destacado enseguida que Kirkman, al que los aficionados al cómic le debemos otra gran revisión, esta vez del género superheroico: Invencible-, no ofrece nada nuevo... pero que valiéndose de las convenciones del género construye una magnífica y muy adictiva narración postapocalíptica que se torna epopeya acerca de la supervivencia de un grupo de seres humanos que intenta adaptarse al nuevo mundo para construir en él una nueva sociedad.

Precisamente a este grupo de personas parece aludir el título de la obra... al menos, el original: para su edición española se decidió convertir a The Walking Dead (literalmente, "los muertos que caminan") en Los muertos vivientes, etiqueta mucho más reconocible por el gran público. Pero dicho lema podría aludir tanto, lógicamente, a los zombis que campan a sus anchas por todo el mundo conocido, como a los supervivientes que no cesan de caminar, y de los cuales muchos, probablemente, no llegarán al final de la obra con vida.

Así pues, con Los muertos vivientes, el escritor Robert Kirkman, con la inestimable colaboración de Tony Moore y de un Charlie Adlard que enseguida se consolida como el dibujante titular de la colección, realiza una de las aportaciones más conseguidas a una temática que, indudablemente, es más que una moda pasajera.




Comentario acerca de este volumen


Justo cuando falta apenas una semana para que se estrene en España la segunda temporada de la serie televisiva que adapta esta obra, es buen momento para recordar que si bien dicha producción audiovisual es de una calidad más que aceptable, buena parte de sus méritos, por no decir todos, ya se encontraban en la obra original escrita por Robert Kirkman.

El presente volumen incluye los veinticuatro primeros comic books de la colección, esto es, el arranque de una historia de proporciones épicas y largo recorrido que enseguida nos presenta a Rick Grimes, un policía herido en acto de servicio -es alcanzado por un disparo realizado por un preso que se ha fugado de la cárcel-, lo cual le acaba provocando un coma... del que despierta tiempo después en la cama de un hospital descubriendo que el entorno ha cambiado durante su ausencia: ahora son los zombis los que dominan el mundo.

Así pues, este Libro Uno se abre con la única página de la obra, por el momento, ambientada en un marco temporal anterior al inicio de la plaga, y se cierra con una reflexión del propio Rick que subraya la doble lectura del título de la obra; entre una y otra, más de quinientas páginas de apasionante lectura, de las que es mejor no adelantar nada más al lector, y que a buen seguro no defraudarán a nadie que se acerque a ella con el simple ánimo de pasar un muy buen -o muy mal, según se mire- rato.


5 comentarios:

alcorze dijo...

Buena entrada. El Libro 2, por cierto, ya está a la venta.

No me terminan de gustar estas recopilaciones porque penalizan al lector que nos vamos comprando los cómics número a número.

Yo tenía bastante interés en el artbook titulado The Covers que aparece incluido en el libro 1 como extra, pero no me apetece tener recomprar los cuatro números y tampoco tengo opción de comprarlo suelto.

Fran J. Ortiz dijo...

En buena parte tienes razón, pero por lo menos Planeta intentó compensar a los lectores fieles a las entregas puntuales incluyendo con el número 14 y de forma gratuita un libreto con las primeras 16 cubiertas de la serie. Lo que ya no sé -no he tenido la oportunidad de ojearlo- es si incluye los textos de los autores, o solo las cubiertas en sí...

Por lo demás, gracias por tu visita y tus palabras.

alcorze dijo...

Dicen que "a caballo regalado no le mires el diente", pero el libreto ese es una pequeña engañifa.

Lo tengo y lo único que han hecho es coger las portadas y montar un pequeño libreto con ellas. Pero no pone nada de información, de hecho ni siquiera dice quién es el dibujante y coloreador.

Manconudo dijo...

En el primer volumen sí se incluyen los textos de los autores (muy recomendables, sobre todo a los que trabajamos de la expresión plástica). En esos mismos textos se dice que el autor de las 24 primeras portadas, incluyendo el color, es Tony Moore y que a partir de ahí se encargaría Adlar.
Ahora, a por el segundo tomo...

Cinemagnific dijo...

No he empezado con la serie porque la cogeré cuando haya terminado. Sí, me va a dar el lío, pero las series largas me gusta leerlas del tirón XD


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