Abandonad toda esperanza

jueves, 23 de agosto de 2012

Corrección de pruebas en Alta Provenza: El taller literario de Cortázar



Si hay un escritor del siglo XX ya desaparecido del que no dejan de reeditarse títulos (por no hablar de una serie, que parece no tener fin, de textos inéditos que siguen recuperándose), ese es Julio Cortázar (aunque, desde luego, no es el único). El (pen)último libro en sumarse a su vasta bibliografía es este Corrección de pruebas en Alta Provenza, que acaba de publicar la editorial mexicana-barcelonesa RM.


Cortázar nunca ha dejado de estar presente entre las novedades editoriales

No se trata en strictu sensu de un texto inédito, pero sí es la primera vez que se publica de forma independiente y como libro propio del autor de Rayuela. El presente ensayo se publicó por vez primera en 1973 con el título "Convergencias / Divergencias / Incidencias" en una antología de igual título coordinada por el crítico peruano Julio Ortega y que incluía también textos de otros muchos autores españoles y latinoamericanos, como Jaime Gil de Biedma, Juan Goytisolo, José Lezama Lima u Octavio Paz.



Aquel volumen, editado por Tusquets, pretendía -en palabras del mexicano Juan Villoro, autor del prólogo del libro que nos ocupa- "asomarse al taller de la creación antes de los resultados definitivos". Esto es: una suerte de making of de algunas de las obras más relevantes de la literatura en lengua hispana contemporánea. Por supuesto, ese eterno cronopio que fue Cortázar (casi) se salió por la tangente, y nos ofreció un texto particularísimo y muy personal, que es el que aquí vuelve a distribuirse para regocijo de la legión de seguidores de este escritor desaparecido en 1984.


El presente libro es una suerte de taller literario de su autor

El texto surge en el verano de 1972, cuando Cortázar se dispone a corregir las galeradas de Libro de Manuel, su cuarta y última novela (la precedieron Los premios, la fundamental Rayuela y 62. Modelo para armar, para el que esto firma de igual o incluso superior calidad a la anterior). El autor, argentino pero afincado en Francia desde hacía años, decide abandonar su hogar en la localidad de Saignon, al sureste del país, para aislarse de su entorno habitual y centrarse en la corrección de las pruebas del libro: por ello, tras hacer acopio de provisiones y a lomos de su camioneta-dragón Volkswagen, al que bautizó con el apelativo wagneriano de Fafner, recorrerá la región de la Provenza con la única compañía de las voces de los locutores de radio que surgen de la emisora de a bordo.



Como es bien sabido, Julio Cortázar se mantuvo a lo largo de la mayor parte de su vida al margen de manifestaciones políticas de cualquier índole, pero fue en el último acto de su existencia, voluntariamente exiliado en Francia, cuando vio desde fuera la realidad latinoamericana y empezó a apoyar públicamente algunas causas, como la del movimiento sandinista en Nicaragua. Por ello, Libro de Manuel es su única novela de contenido político-social, y por tanto la única susceptible de envejecer con el paso del tiempo. Esta es una de las cuestiones que se plantean en el presente texto, donde la creación literaria se funde y se complementa con la realidad política del momento, con hechos que invaden su refugio a través de las ondas de radio: los terroristas que asaltan las Olimpíadas del 72 (hechos que inspiraron la magnífica película de Steven Spielberg Munich) o los montoneros asesinados en Trelew, en el país natal del autor.


Cortázar, junto a su inseparable Fafner

Pero por encima de la labor de Cortázar como escritor o de las coordenadas espaciotemporales en las que surgió el presente texto, en él brota la particular poesía en prosa de la que el autor de Las armas secretas -todavía hoy uno de los libros de cuentos más perfectos de la historia de la literatura, sea de la lengua que sea- siempre hizo gala, así como su obsesión más particular: la de poner en tela de juicio la realidad y nuestro modo de acercarnos a ella. "Casi nunca he aceptado el nombre de las cosas y creo que se refleja en mis libros, no veo por qué hay que tolerar invariablemente lo que nos viene de fuera, y así a los seres que amé y que amo les fui poniendo nombres que nacían a su modo de un encuentro, de un contacto de claves secretas". Julio Cortázar dixit. Y lo dijo en este Corrección de pruebas en Alta Provenza, una lectura breve pero fundamental para conocer un poco más a un autor indispensable.


Corrección de pruebas en Alta Provenza
Julio Cortázar
Barcelona / México, RM, 2012
48 pp. - 11 €

Estadísticas