Abandonad toda esperanza

martes, 30 de julio de 2013

El guionista es la estrella (y 4): Peter Milligan y Jeff Lemire




Hoy volvemos a prestar especial atención a algunos títulos del llamado Nuevo Universo DC que destacan por los afamados guionistas que llevan sus riendas, como ya hicimos anteriormente en el caso de Joshua Hale Fialkov, Scott Snyder y Peter Milligan. De hecho, en esta ocasión nos centraremos en un par de títulos que precisamente cuentan con la firma de este último -del que hablábamos el pasado sábado al hilo de su Tank Girl: La Odisea-... aunque no solo de él, pues en el caso de una de las dos cabeceras enseguida es sustituido por otro escritor con bastante menos bagaje a sus espaldas pero desde luego de producción muy prometedora: Jeff Lemire. Pero entremos ya en materia (oscura)...





A estas alturas el lector ya tendrá noticia sin duda de que la Liga de la Justicia Oscura es el, por así decir, grupo alternativo por excelencia del Nuevo Universo DC, que aglutina a un gran número de personajes caracterizados por sus características mágicas, místicas y/o siniestras: nos referimos, claro, a John Constantine, Zatanna, Madame Xanadu, Deadman o Shade, algunos de los cuales provienen de la línea Vertigo que, como se sabe, ha sido integrada en una gran parte dentro de las coordenadas del Universo DC oficial.




El interés de un servidor por el sello Vertigo en general y por algunos de estos personajes en particular, por no hablar de mi gran querencia por el género de terror, hacía que la nueva cabecera dedicada a esta Liga de la Justicia Oscura fuera, a priori, una de las más interesantes o atractivas de este NUDC. Esta sensación, lejos de verse frustrada (algo muy habitual cuando se tienen unas expectativas muy altas), se confirma tras leer las entregas tercera y cuarta de la edición española. Veamos cuál es el contenido exacto de estos volúmenes...




El tercer tomo español incluye los números 8 a 10 de la serie estadounidense, así como el 8 de I, Vampire; esto es: contiene la segunda y última entrega de "El alzamiento de los vampiros", crossover entre ambas series que justifica el concurso aquí del guionista Joshua Hale Fialkov y el dibujante Andrea Sorrentino, equipo creativo titular de Yo, vampiro. Son precisamente estos dos autores los encargados de contar la conclusión de la historia que reúne al grupo más inquietante del Universo DC con el enfrentamiento interno entre hordas de vampiros y que podría suponer el final de la raza humana... si el vampiro rebelde Andrew Bennett, convencido por Constantine y Deadman, no regresa del limbo para ponerle remedio.




Pero este relato no es lo único, ni tampoco lo más interesante pese a su atractivo, que podrá encontrar el lector en esta tercera entrega: de hecho, los números 9 y 10 de la colección original son el comienzo de un nuevo arco argumental (o dos, según se mire) que concluye(n) en el cuarto volumen español, y que se anuncia como el enfrentamiento definitivo entre la Liga de Constantine y Felix Faust por un poder absoluto. Faust es un villano aparentemente de segunda fila al que vimos en 52, pero que renovado de la cabeza a los pies pretende ocupar uno de los primeros puestos dentro de la línea de villanos del NUDC.




Es esta historia la que Milligan deja en manos de Jeff Lemire, un guionista que ha demostrado en títulos independientes como Nadie o en colecciones de DC Comics como Animal Man o Frankenstein, agente de S.H.A.D.E. un talento inaudito para ser capaz de utilizar los géneros para construir un discurso mucho más personal de lo habitual dentro del cómic estadounidense actual. Así, DC deja aquí en sus manos la confrontación que se establece entre personajes tan particulares como Constantine y sus compañeros con el uso que de sus habilidades pretende hacer el gobierno de los Estados Unidos, representado por la organización secreta Argus y su agente Steve Trevor, un viejo conocido de los lectores de Wonder Woman.




En el devenir de este relato, el lector descubrirá que la Liga de la Justicia Oscura es, como ocurre con la Liga de la Justicia convencional, un grupo que cuenta con algunos miembros prácticamente fijos, mientras que el resto van y vienen según la conveniencia de la historia o el gusto de los autores: así, el grueso duro del grupo parecen conformarlo John Constantine, Deadman y Zatanna (¿los Superman, Batman y Wonder Woman del lado oscuro?), mientras que el resto desaparecen en ocasiones y son sustituidos momentáneamente por otros. Este es el caso de los ya citados Andrew Bennett y Frankenstein, o de otros más sorprendentes como la Princesa Amaya de la Casa Amatista, el Dr. Niebla u Orquídea Negra -los lectores más veteranos recordarán la magnífica miniserie que Neil Gaiman y Dave McKean le dedicaron a este enigmático personaje allá por finales de los 80-, estos dos últimos aquí agentes sobrenaturales al servicio de Argus.




De esta manera, Lemire urde aquí dos historias consecutivas, "La sala negra" y "La guerra por los Libros de la Magia", que culminan en el primer Annual de la serie (incluido aquí, por supuesto), y donde el guionista introduce conceptos mágicos ya tradicionales del Universo DC como la presencia de algunas reliquias muy poderosas, la presencia del joven Timothy Hunter (otro que recordarán los lectores más veteranos) o las mansiones interdimensionales de House of Secrets y House of Mystery; y los introduce de forma natural, nada forzada, generando un relato de interés creciente por más que cualquiera que haya leído La Oscuridad: Año Cero pueda intuir sin demasiada dificultad la identidad oculta del gran villano de la historia, que pese a lo que pudiera parecer no es, o al menos no lo es él en solitario, el citado Felix Faust. El resultado, aunque no vaya a cambiar la historia del cómic ni tampoco lo pretenda, viene a ser una de las historias más entretenidas y emocionantes de las que un servidor ha podido leer últimamente.




Cambiamos de tercio, aunque volvemos con Milligan, para hablar de Red Lanterns. Y cambiamos no solo porque la temática (más superheroica) y la ambientación (más propia de la ciencia ficción) de esta colección protagonizada por una de las divisiones de los Lanterns sean radicalmente distintas de las de la Liga de la Justicia Oscura, sino también porque el resultado final, al menos por el momento, me parece bastante menos atractivo que el de esta última, si bien no carece del todo de interés.




Vaya por delante que quizá sea un prejuicio injusto por parte del que esto suscribe, provocado no solo por un cierto rechazo a los argumentos que se desarrollan en espacios intergalácticos y que protagonizan personajes pertenecientes a un gran número de razas y culturas extraterrestres, sino también por la alta estima en que uno tiene a Milligan (recordemos que es el autor de obras de tanto calado como Skreemer o X-Satix), lo que conlleva que las expectativas suelan ser un tanto más elevadas de lo preciso; pero es inevitable que este Red Lanterns no me parezca revelador de lo que es capaz de hacer el escritor británico en sus mejores momentos.




Después de un número de debut no magistral pero sí bastante resultón, esta segunda entrega (que incluye los números 8 a 12 de la serie original) ve cómo su interés decrece un tanto, pese a continuar la historia allí donde el volumen anterior la dejó: con Atrocitus abandonado por su lugarteniente Bleez y otros seguidores rebeldes por un lado, y por otro con el terrestre Jack Moore convertido contra su voluntad en un nuevo Red Lantern que va a tener que bregar con unos poderes y unas capacidades que desconoce y cuyo dominio no se lo va a poner precisamente fácil.




Por otra parte la oferta cuenta, además de con la presencia del siempre peculiar Guy Gardner, con el comodín que supone la aparición estelar (nunca mejor dicho) de Stormwatch, un grupo de origen gubernamental nacido dentro de las coordenadas del Universo WildStorm pero hoy integrado con todas las de la ley y como otras muchas de las colecciones de aquel sello dentro del Universo DC como tal. Así, por las páginas de este número de Red Lanterns se pasean personajes tan conocidos como Jack Hawksmoor, Engineer o un viejo conocido de los seguidores de DC: J'onn J'onzz, alias el Detective Marciano.




Eso sí: mención especial merece el arte del español Miguel Sepúlveda, que después de los también muy eficientes Andrés Guinaldo, Jorge Jiménez y Tomás Giorello, toma las riendas de la colección como dibujante titular y demuestra ser una elección perfecta por parte de los mandamases de la compañía, sobre todo en lo referente a las escenas más espectaculares, con grandes espacios casi infinitos y el concurso de un gran número de personajes moviéndose en ellos.




Por lo demás, ahora solo queda ver qué derroteros tomará la serie, sobre todo teniendo en cuenta que Milligan y Sepúlveda tienen los días contados en ella: de hecho, en Estados Unidos ya se ha visto cómo concluye su permanecia en la colección, que terminó el pasado mes de mayo, dejando la misma en manos del guionista Charles Soule y el dibujante Alessandro Vitti, y centrando el protagonismo de la misma en el ya citado Guy Gardner. ¿Una mejora para la colección, o el principio del fin? El tiempo lo dirá. Un tiempo que está muy cercano.


Título: Liga de la Justicia Oscura (Vol. 3: El alzamiento de los vampiros, parte 2)
Autores: Peter Milligan & Jeff Lemire & Joshua Hale Fialkov (guion) / Daniel Sempere & Mikel Janín & Andrea Sorrentino (dibujo)
Editorial: ECC
Fecha de edición: febrero de 2013
96 pp. (color) - 8,95 €

Título: Liga de la Justicia Oscura (Vol. 4)
Autores: Jeff Lemire (guion) / Mikel Janín & Victor Drujiniu (dibujo)
Editorial: ECC
Fecha de edición: mayo de 2013
112 pp. (color) - 11,50 €

Título: Red Lanterns (Vol. 2)
Autores: Peter Milligan (guion) / Miguel Sepúlveda et alii (dibujo)
Editorial: ECC
Fecha de edición: marzo de 2013
120 pp. (color) - 11,95 €

1 comentario:

david14mh dijo...

Sin lugar a dudas la serie ha convencido a mucha gente y por lo que parece seguirá en buenas manos.


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