Abandonad toda esperanza

miércoles, 25 de marzo de 2015

La Comicoteca: Spirou: El botones de verde caqui




Una aventura de Spirou por...: El botones de verde caqui
Guion: Yann / Dibujo: Olivier Schwartz
Madrid, Dibbuks, febrero de 2015

ISBN: 978-84-15850-66-3
64 pp. (color) - 16 €




Texto promocional

1942. Bruselas ha sido ocupada. Spirou es en ese momento botones del Hotel Moustic, que ha sido requisado por los alemanes. Fantasio trabaja para el periódico Le Soir y no paran de discutir la proximidad de uno u otro hacia el enemigo ocupador. Pero lo que Fantasio ignora es que Spirou, bajo el pseudónimo de Ardilla Valona, es un miembro muy activo de la resistencia belga. El coronel Helmut Von Knochen, principal inquilino del Hotel Moustic, sede actual de la Geheime Staatspolizei alemana, se encuentra a punto de lanzar una tremenda ofensiva para capturar a toda la resistencia belga. ¿Podrá Spirou llegar a tiempo para impedir esta diabólica redada? ¿Conseguirá escapar de las sospechas del coronel y de las garras de los nazis?

Con este álbum Dibbuks da comienzo a la edición de las series de Spirou en España, que continuará con la serie regular (actualmente dibujadoas por Fabien Vehlmann & Yoann) y los integrales. Todos los álbumes se editarán siguiendo los formatos y contenidos íntegros de las ediciones originales francesas.




La crítica ha dicho

"Saga de humor y aventuras que debutó con la serie de historietas creada por Rob-Vel (François Robert Velter) en 1938 para el lanzamiento de la revista belga Le Journal de Spirou (Éditions Dupuis), una de las más populares y lóngevas de Europa y uno de los grandes clásicos del cómic europeo junto con Astérix y Tintín. El protagonista, Spirou "ardilla" en dialecto valón), es un joven botones del Moustic Hotel (luego, reportero) que vive todo tipo de aventuras y peripecias siempre en clave de humor junto con su inseparable amigo Fantasio (introducido en 1944) y su mascota, la ardilla Spip, a los que posteriormente se les uniría el travieso Marsupilami, un extraordinario mamífero ovíparo anfibio, portador de una fuerte cola prensil de más de ocho metros de largo, que luego tendria serie propia.
Inicialmente, sus historias se dirigian a un publico infantil, presentando situaciones cómicas de una página, que paulatinamente fueron ganando en extensión. En 1943, debido a la guerra, las comunicaciones entre Francia y Bélgica quedaron interrumpidas y Rob-Vel (francés) no pudo continuar trabajando para Le Journal de Spirou, asi que Dupuis lo sustituyó por el belga Jijé, que comenzó a hacer evolucionar la serie hacia su vertiente más aventurera, introduciendo personajes como Fantasio. En 1946, André Franquin tomó el relevo, llevando a la serie a unas cotas de calidad sin precedentes y potenciando la vertiente aventurera aun más. Posteriormente, hubo varios continuadores, entre los que destacan: Fournier (1969), Cauvin y Nic (1980), Tome y Janry (1981), Morvan y Munuera (2005), Vehlmann y Yoann (2009). Además de la serie principal, Spirou tuvo varios especiales con distintas interpretaciones a cargo de autores como Yves Chaland (Cœurs d'acier), Frank Le Gall (Les Marais du Temps), Emile Bravo (Le journal d'un ingénu) u Olivier Schwartz (Groom Vert-de-Gris). También tuvo una serie derivada, Le petit Spirou (El pequeño Spirou), con una versión más jóven del personaje y unas historias de humor más pícaro, creada por Tome y Janry, ayudados después en el dibujo por Gazzo y Dan."
- Tebeosfera

"Más que un personaje de historieta, Spirou es un símbolo del cómic. O cuanto menos de un cierto tipo de cómic, el cómic clásico europeo, con sus característicos álbumes en color y con la portada rígida; el de la línea clara y el estilo depurado. En su Bélgica natal, Spirou le disputa fama y lectores al mismísimo Tintín, que nació nueve años antes.
Hoy, la serie Spirou ha vendido cerca de 30 millones de álbumes en todo el mundo y eso sin contar las múltiples obras derivadas de su universo (El pequeño Spirou o el Marsupilami, por ejemplo). El personaje ha pasado por distintas manos y ha acompañado a varias generaciones de jóvenes lectores en Francia y en Bélgica.
En nuestro país sin embargo, Spirou no goza de la misma difusión que tienen Tintín o de Astérix. En castellano se ha publicado de manera desordenada e incompleta. En catalán, de forma más irregular aún, pese a que autores de la talla de Pere Calders tradujeron alguna de sus aventuras en los sesenta.
Así las cosas, es difícil hoy en día encontrar estos episodios en las librerías. Un hecho difícil de entender dado que la serie cuenta con algunos verdaderos clásicos de la historieta, como La máscara, El nido de los marsupilamis o Z como Zorglub, dibujadas por el belga André Franquin (1924-1997).
Por fortuna, esta tremenda laguna editorial parece tener fecha de caducidad dado quela editorial Dibbuks ha llegado a un acuerdo conla belga Dupuis (propietaria del personaje) para editar todos sus álbumes en el mercado español. Dupuis estaba interesada no sólo en la edición puntual de algunos de estos títulos sino en alcanzar un acuerdo global que permitiera su recuperación completa y lo acercara a los lectores de hoy con unas nuevas ediciones, nuevas traducciones y una rotulación de textos que imita (por fin) el estilo de las páginas originales."
- Jordi Canyissà, La Vanguardia




Comentario acerca de la serie

Mientras que los otros dos grandes clásicos para los lectores de todas las edades del cómic europeo, Tintín y Astérix, siempre han disfrutado de una gran popularidad en España de forma similar a como ocurre en el mercado francobelga, Spirou nunca tuvo tanta suerte dentro de nuestras fronteras. Esto es algo que podría (y debería) cambiar a partir de ahora si la propuesta de la editorial Dibbuks llega a buen puerto: dicha propuesta no es otra que reeditar, en nuevas ediciones y con nuevas traducciones y rotulaciones, todo Spirou. Casi nada.

Y decir todo Spirou no es decir poco: el personaje fue creado por Rob-Vel en el ya lejano año de 1938 para el lanzamiento de la revista Journal de Spirou, pero cinco años después la editorial Dupuis le compró los derechos al autor. Esto ha permitido que desde entonces hasta nuestros días el personaje y sus mejores amigos -el periodista Fantasio o la ardilla Spip, sin olvidar al fascinante Marsupilami- hayan pasado por las manos de un gran número de autores.

El primer dibujante relevante en encargarse de la serie fue Joseph Gillain, alias Jijé, a partir de ese mismo 1943; de hecho, fue Jijé quien creó al citado Fantasio. No obstante, ya en 1946 Jijé cedió la serie al entonces joven y prometedor André Franquin, que introduciría al citado Marsupilami y que se convertiría con el tiempo, a decir de muchos, en el autor definitivo de la serie.

Tras colaborar con otros autores como Greg o Jidéhem, Franquin se cansó de Spirou y se centró en su otro personaje célebre: Gaston Lagaffe (conocido en España como Tomás el Gafe). Fue entonces cuando la serie Spirou fue a parar a manos del entonces desconocido Jean-Claude Fournier, seguidor declarado de la misma, y que llegaría a encargarse de dibujar nueve álbumes de la serie... en los que la modernizó a pasos agigantados, tratando temas controvertidos y de rigurosa actualidad por aquel entonces como la energía nuclear, la represión o la existencia de dictaduras financiadas por el tráfico de drogas.

Después llegarían autores de carácter continuista como el guionista Raoul Cauvin o el dibujante Nic Broca, y otros renovadores como Yves Chaland, el autor de otro "clásico desconocido" de la línea clara en nuestro país: Freddy Lombard. Pero sería el equipo formado por Philippe Tome a los guiones y Janry a los lápices los que lograron para Spirou un éxito duradero, tanto de crítica como de ventas, similar al de su mejor época.

Tras un parentésis de seis años, en el que solo vio la luz un álbum paródico de Lewis Trondheim no incluido en el canon de la serie oficial pero aprobado por Dupuis, la colección volvió a un estilo narrativo más clásico con los autores Jean-David Morvan y el español José Luis Munuera. Al mismo tiempo, la serie se viene complementando desde enero de 2006 con otra paralela: Une Aventure de Spirou et Fantasio par... ("Una aventura de Spirou y Fantasio por...") está formada por una sucesión de álbumes especiales cuyas historias autoconclusivas no interfieren con la serie regular, que corren a cargo de autores diferentes, y que ofrecen un nuevo punto de vista sobre el universo de Spirou.




Comentario acerca de este volumen

El botones de verde caqui, escrito por Yann y dibujado por Olivier Schwartz, es un álbum relativamente reciente de la colección -data de 2009-, y su argumento está fuera de la continuidad canónica del personaje, puesto que pertenece a la serie Une Aventure de Spirou et Fantasio par... iniciada por Dupuis en 2006 y que en cada ocasión cuenta con una autoría distinta. En esta ocasión, son Yann y Schwartz los encargados de narrar una historia cuya acción acontece durante la Segunda Guerra Mundial, en una Bruselas ocupada por los nazis. Al parecer, empezar la recuperación española del corpus íntegro de Spirou por este álbum en concreto es una decisión meditada por la editorial madrileña: como se ha dicho, el personaje no es muy conocido por un gran número de lectores españoles, y la intención es enganchar a estos desconocedores de su universo con un relato que no demande conocer buena parte de las aventuras previas del personaje.

Después de leer esta historieta al completo, no podemos menos que aplaudir la decisión: como ya ocurriera en su día con Diario de un ingenuo de Émile Bravo -editada en España por Planeta en el mismo año en que el álbum que nos ocupa lo hacía en Francia, y que suponemos Dibbuks recuperará tarde o temprano-, El botones de verde caqui es fiel a la esencia del personaje protagonista y su universo, pero la libertad con la que los autores acometen su propuesta y el talento que destilan sus páginas acaban convirtiendo el resultado en una pequeña obra maestra del noveno arte. De hecho, El botones de verde caqui puede leerse casi como una prolongación de aquella obra de Bravo, cuya lectura -aclaramos- no es necesaria ni significativa para disfrutar del presente volumen.

Como decíamos, la historia El botones de verde caqui acontece en la Bruselas ocupada. Concretamente, la acción arranca en 1942, último año de la Segunda Guerra Mundial. En apenas un par de páginas, los autores nos presentan a Spirou y a su mejor amigo Fantasio. El primero ejerce de botones en el Moustic Hotel, ocupado por altos cargos del ejército alemán; el segundo, periodista de profesión, trabaja en el diario Le Soir, acusado de ser una publicación colaboracionista. Pero ambos, lejos de apoyar al régimen nazi, lo combaten como buenamente pueden, y en el caso de Spirou, incluso colabora con la resistencia de manera clandestina...

Con estos mimbres, Yann y Schwartz nos ofrecen una aventura deliciosa, a la antigua usanza, con varios cameos de personajes clásicos de la historieta europea -entre ellos, claro, no podía faltar el mismísimo Tintín-, y que gracias a un guion de ritmo vivaz y un dibujo verdaderamente delicioso, se lee en un suspiro pero se disfruta durante largo tiempo. Absolutamente indispensable.



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