Abandonad toda esperanza

jueves, 9 de abril de 2015

Soufflé: Los cómics son perjudiciales para la salud




Disponerse a leer lo nuevo de un autor al que se admira siempre supone un placer, pero esta predisposición positiva puede también jugar en contra de la experiencia: no siempre unas expectativas muy altas se ven satisfechas como desearíamos. Así puede ocurrir, circunscribiéndonos al ámbito del noveno arte, al abrir el último volumen firmado por autores como Daniel Clowes, Peter Bagge, David Cooper, Charles Burns o los Hernandez Bros. En cambio, a las páginas realizadas por un autor desconocido llegamos más o menos vírgenes... y quizá sea esta la mejor manera de enfrentarnos a una novela gráfica, o incluso a cualquier creación artística.


Autorretrato de Cristian Robles


Así le ha ocurrido al que firma estas líneas con Soufflé, obra de Cristian Robles que acaba de publicar La Cúpula. Robles es un joven autor nacido en Barcelona en 1990 y curtido en el ámbito independiente de los fanzines; a finales del año pasado dio el salto a la distribución normalizada y al relato largo con la novela gráfica IKEA Dream Makers (DeHavilland Ediciones), que confieso no haber leído (carencia que espero remediar en breve, dicho sea de paso). Así pues, hace apenas un par de días me enfrenté a la lectura de Soufflé atraído únicamente por el texto promocional de la contracubierta y por una primera ojeada a las ilustraciones interiores.




Una vez leída (y disfrutada) Soufflé, es fácil detectar varias influencias en su haber, como la de algunos de los autores que, no por casualidad, cité en el primer párrafo de la presente nota. Sobre todo de Clowes, Cooper y, todavía más, de un Charles Burns cuyo Agujero negro se me antoja -además de una de mis historietas predilectas- la principal referencia del presente relato. De hecho, en ambos títulos los protagonistas son jóvenes, casi adolescentes, y aparece como elemento fundamental las mutaciones que sufren algunos de sus personajes principales.




Llegado este punto, conviene aclarar un tanto el contenido de la obra: Soufflé es un relato coral ambientado en un lugar y tiempo indeterminados pero que es fácil situar en el presente (o acaso en un futuro muy cercano y ligeramente distópico) y en un núcleo urbano del mundo occidental. En cuanto al título de la obra, este alude a una nueva droga natural, parecida al cannabis pero mucho más potente y de efectos más impredecibles, que consumen los jóvenes pese a las advertencias de los representantes de la Salud pública. Este es el caso de los primeros personajes destacables en aparecer en el curso del relato, Daniel y Gross, dos jóvenes que dialogan en mitad del bosque a la luz y el calor de una fogata. Allí consumen soufflé, y Daniel acaba vomitando. De su vómito surge una pequeña criatura, que responde al nombre de Morale, y que no todo el mundo ve como sí la ve el propio Daniel (sic). Este ser diminuto ejercerá como una suerte de conciencia del personaje, al estilo del Pepito Grillo del Pinocho de Disney. A estos personajes pronto se les suman la pareja formada por Andy y Bea, que han perdido distintas partes del cuerpo por haber consumido soufflé (un brazo en el caso de él, los ojos en el de ella); y Lana, la hermana de Bea, atrapada en su propio y alucinógeno mundo. El sexto personaje en discordia es Jerome, que vive apartado de la sociedad como un ermitaño en compañía de su nueva esposa, Doris... una cabra sin patas (sic).


Otra muestra del universo de pesadilla de Robles


Como podrá imaginar el lector por las referencias citadas y por el breve argumento expuesto, Soufflé no es una obra ni fácil ni para todos los públicos, y gustará más o menos en la medida en que no rechacemos la sensación de extrañeza que provoca casi a cada página y, sobre todo, en que sepamos perdonar las citas veladas (insisto, sobre todo a la obra de Burns)... lo cual no quita que podamos señalar, por muy manido que esté, que estamos ante un autor con un universo propio. De lo que no cabe duda alguna es de la valía de su técnica narrativa, de una funcionalidad a prueba de bombas inusual en un artista tan joven, y sin que se deba renunciar por su estilo clásico a la capacidad de sugerencia. En resumidas cuentas: en lo referente al que esto suscribe, Soufflé es recomendable sin (apenas) reservas y Cristian Robles un autor a seguir desde ya. Les recomiendo que hagan lo mismo... y si todavía albergan algunas dudas al respecto, pásense por el blog de la editorial, lean las primeras páginas de esta su nueva obra y opinen por sí mismos.


Título: Soufflé
Autor: Cristian Robles (guion y dibujo)

Editorial: La Cúpula
Fecha de edición: marzo de 2015
100 pp. (color) - 14,50 €

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