Abandonad toda esperanza

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Otoño: La simetría de lo cotidiano




En todos los medios artísticos y sociales hay popes cuya palabra es ley y que por tanto son capaces, con sus meras declaraciones, de generar corrientes de opinión, controversias varias y, muy especialmente, interés por obras y/o autores más o menos desconocidos. En el ámbito del cómic, uno de esos nombres es, indiscutiblemente, el de Chris Ware: el creador de Jimmy Corrigan y autor de Fabricar historias es únanimemente considerado como la figura clave del proceso de evolución constante que vive la historieta contemporánea, y cuando por un momento deja de escribir y dibujar sus propias obras y se dedica, de forma puntual, a enjuiciar las de los demás, todo el mundo pone la oreja para ver qué dice.




Hace un tiempo, es de suponer que allá por el año 2012 (cuando se publicó en inglés y por vez primera la obra que nos ocupa), Ware dijo: "Con pocos autores jóvenes de novela gráfica he sentido una afinidad estética similar. Dockwood es un homenaje a la belleza que supone el simple hecho de estar vivo. Una joya". Por supuesto, la curiosidad de los lectores por conocer la obra mencionada creció exponencialmente, y la de los lectores españoles puede verse por fin satisfecha desde hace un par de meses gracias a la editorial Impedimenta, que con su buen gusto característico decidió publicar este relato de Jon McNaught bajo el título de Otoño.




Vaya por delante que este cambio de título es el único aspecto a nuestro parecer negativo de la edición patria, por otro lado impecable como acostumbra a ser toda la labor de la editorial comandada por Enrique Redel. Pero centrémonos en lo más relevante, que no es sino la propia obra; si el título español alude a la época del año en el que transcurren los hechos narrados -concretamente, se trata de un nublado martes de octubre-, el original recibe su nombre del lugar donde sucede todo: una pequeña ciudad del sureste de Inglaterra de 26.000 habitantes que dispone, entre otros servicios, de un instituto de educación secundaria, una residencia de ancianos o un centro comercial.




De estos casi treinta mil habitantes, dos en particular son los protagonistas principales de Otoño. Llegado este punto, es conveniente aclarar, tal y como indica el subtítulo del libro -"Dos historias otoñales"-, que la obra aglutina una pareja de relatos más o menos independientes: "Elmview" es el título de la primera, y también el nombre de la residencia de ancianos donde transcurre el devenir cotidiano de Mark, un ayudante de cocina que entra a trabajar allí a las siete de la mañana y se dedica a varias labores, entre ellas la de preparar el almuerzo a los residentes de la institución. Por su parte, "Sunset Ridge" se centra en el joven Jake, un estudiante que por las tardes, al salir del instituto donde estudia, gana algo de dinero trabajando como repartidor de periódicos.




Curiosamente, mientras la primera historia se titula como el lugar donde acontece la misma prácticamente en su totalidad, la segunda recibe el nombre de uno de los escenarios del videojuego de acción y ciencia ficción con el que Jake se aísla del mundo que le rodea durante el poco tiempo libre que le deja su doble dedicación como estudiante y repartidor de prensa. Esta diferencia encierra uno de los enigmas (cotidianos, por otra parte) que enriquecen una obra como Otoño, donde, como suele decirse, menos es más: tal y como sugería Ware, uno de los mayores logros del presente relato gráfico radica en su forma de captar la cotidianidad de los acontecimientos, ese "homenaje a la belleza que supone el simple hecho de estar vivo", y que McNaught retrata con una sencillez que solo es aparente.




Y es que otro de los grandes hallazgos de McNaught, si no el que más, es que forma y fondo se fusionan para convertirse en una sola cosa: la manera de componer las planchas de la obra -aunque hay viñetas que ocupan toda una página, la mayoría de las mismas se caracterizan por incluir un gran número de ellas, hasta un máximo de 32- condiciona, o debería condicionar, el ritmo de lectura del relato. Por tanto, y dado que los diálogos son solo los precisos, se trata de un álbum que podría leerse en cinco minutos... lo que no significa necesariamente que deba leerse en cinco minutos. Es más: quien le dedique muy poco tiempo de su vida a este Otoño de Jon McNaught, sencillamente, se equivoca. Y no porque sea una obra condenadamente buena que merece el deleite del lector; o, al menos, no solo por eso.


Título: Otoño
Autor:
Jon McNaught
(guion y dibujo)
Editorial: Impedimenta
Fecha de edición: octubre de 2015
64 pp. (color y b/n) - 18,95 €


(+) Impedimenta.es: Las primeras quince páginas de Otoño (PDF)

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