Abandonad toda esperanza

lunes, 8 de febrero de 2016

Ladronzuela: El momento de tomar decisiones




En todos los cambios de año, a la hora de confeccionar las listas de cómics con lo mejor de la temporada, siempre hay algunos damnificados: son aquellos títulos que fueron editados en los últimos meses del que dejamos atrás y que a la crítica especializada y los lectores que gustan de hacer estos rankings no nos ha dado tiempo a leer y por consiguiente a considerar, a pesar de que algunos de ellos pueden presumir de gran interés. Del extinguido 2015, y en el caso del que esto firma, es probable que este Ladronzuela sea uno de ellos.




Vaya por delante que este título editado por La Cúpula en septiembre del año pasado no es la obra maestra que pregonaban algunos, pero tampoco es un título que merezca las pocas ocasiones en que, a mi parecer, se le ha citado y recomendado como de lo más destacado del 2015... a pesar de que venía recomendada nada más y nada menos que por Seth: el autor de clásicos contemporáneos como La vida es buena si no te rindes, George Sprott o Wimbledon Green llegó a afirmar que "con Ladronzuela Michael Cho ha logrado una obra de tal belleza gráfica que hará al resto de dibujantes llorar de envidia". Casi nada.




Teniendo en cuenta estos encendidos elogios, puede sorprender que Ladronzuela sea la primera novela gráfica de Michael Cho; pero a poco que se investigue descubriremos enseguida que eso no significa que su autor sea un recién llegado al mundo de los cómics y la ilustración: Cho, nacido en Corea del Sur pero afincado en Toronto (Canadá) desde que era un niño, ha trabajado para Penguin Classics, el New York Times y las grandes compañías del género superheroico por excelencia, DC y Marvel Comics; además, es el creador del webcomic Papercut. Por tanto, es fácil sospechar que Ladronzuela no es sino un proyecto exclusivamente personal que su autor sentía la necesidad de contar tal y como quería contarlo.




Estas sospechas se acrecientan cuando descubrimos cuál es la historia que cuenta Ladronzuela: la protagonista del relato, Corrina Park, es una joven que estudió literatura inglesa y que soñaba con convertirse en una escritora de éxito y prestigio, pero que tras trasladarse a la gran ciudad encuentra trabajo como creativa en una gran agencia publicitaria en la que, tras cinco años desempeñando su labor, no se siente en absoluto realizada. De este modo, conforme pasan los días, Corrina se siente sumida en un estado de angustia vital que la acerca peligrosamente a la depresión; tampoco ayudan precisamente la soledad y el aislamiento, en parte buscados, que padece, si bien de vez en cuando fantasea con mantener una relación sentimental que no acaba de arrancar.




Con este punto de partida, y como es lógico, el conflicto de Ladronzuela -como la mayoría de los conflictos de las artes narrativas- se desata cuando a su protagonista, que llega a ser consciente de la situación en la que vive, se le plantea una dicotomía fundamental: renunciar a su puesto de trabajo y luchar por alcanzar los sueños que dejó atrás o, por el contrario, apostar por la seguridad que le proporcionan un empleo dignamente remunerado y en el que sus compañeros la tienen en alta estima.




No desvelaremos al lector cuál es la conclusión a la que llega Corrina, pero no resulta difícil de adivinar si establecemos algún tipo de paralelismo con el propio Cho a tenor de lo que contábamos al comienzo de esta nota. Sí destacaremos que, como suele decirse, lo que importa más que el destino es el camino que nos lleva a él, y más si está contado con la sensibilidad narrativa y la pericia gráfica de las que hace gala Michael Cho a lo largo del menos de un centenar de páginas que conforman este muy recomendable Ladronzuela. Y, desde luego, tampoco les contaremos por qué se titula así.


Título: Ladronzuela
Autor:
Michael Cho
(guion y dibujo)
Editorial: La Cúpula
Fecha de edición: septiembre de 2015
98 pp. (bitono) - 12,50 €

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