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martes, 9 de febrero de 2016

Regresan los colores de Kieslowski


El próximo 13 de marzo se cumplirán los veinte años de la desaparición de Krzysztof Kieslowski. El cineasta polaco se puso por vez primera tras las cámaras a mediados de los años 60, pero pese al interés de filmes más tempranos como La cicatriz, El amateur, Sin fin o El azar, e incluso pese a la relevancia de su luego revalorizado Decálogo de mandamientos para la televisión, no fue hasta la década de los 90 y la realización de sus últimas cuatro películas que se convirtió en un director de referencia para la cinefilia mundial.


Se cumplen ahora dos décadas de la prematura desaparición de Kieslowski


El primer toque de atención fue La doble vida de Verónica, un fascinante relato visual estrenado en 1991; pero la confirmación absoluta de su autor llegó dos años después, con el estreno de tres filmes consecutivos titulados Azul, Blanco y Rojo (los colores de la bandera francesa), y que conforman la llamada Trilogía de los Tres colores, que lamentablemente y debido a los problemas cardíacos que venía padeciendo Kieslowski se convirtieron en su testamento fílmico. Tras su muerte dejó perfilados los guiones de otra trilogía, formada por Cielo, Infierno y Purgatorio, que acabarían convirtiéndose en películas en manos de Tom Tykwer (Heaven), Denis Tanovic (El infierno) y Stanislaw Mucha (la aquí inédita Nadzieja).




Pero son los tres largometrajes de Kieslowski que conforman la trilogía "Tres colores" los que volverán a poder verse en algunos cines españoles a partir del 11 de marzo de la mano de Wanda Films, lo que permitirá a nuevas generaciones de espectadores descubrir a un cineasta excepcional; al mismo tiempo, los nostálgicos de las salas de arte y ensayo de comienzos de los noventa podrán reencontrarse con los personajes que encarnaron Juliette Binoche, Julie Delpy e Irène Jacob en su día, y que llegarán también a los domicilios en edición especial en DVD tras su reestreno en salas.

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